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Seducidos y abandonados. La historia de los viudos del señor Edwards.
Infomail - Marzo 2005

Me preguntaba hace un par de semanas: ¿Qué pensarán hoy los clientes que compraron a altísimos precios licencias y servicios de J.D. Edwards?
Es interesante observar que los compradores de este producto, en su gran mayoría, no fueron seducidos por un ERP realmente atractivo o con enormes funcionalidades, sino por una marca americana sinónimo de estabilidad y garantía de futuro, en contra de opciones nacionales de las que se decía: “quien sabe cuanto tiempo pueden durar en el mercado”.

Edwards era un producto muy modesto en funcionalidad, con la ergonomía típica de AS400, sin integridad transaccional (believe it or not!) y con altísimos costos de mantenimiento, entre otras desventajas. No obstante el aserto, a las claras hoy nítidamente falaz de: “es un producto internacional, siempre tenés respaldo” así como la habilidad comercial y el imponente marketing de las consultoras internacionales obraban maravillas a la hora de definir las elecciones de los clientes.

Resulta que hoy los humildes productos nacionales, descartados por la desconfianza hacia lo nativo de los compradores de licencias Edwards, siguen prestando servicio con muy buena salud y en algunos casos vendiendo muy bien en el exterior. Ninguno ha desaparecido, ni ha sido absorbido sucesivamente dejando a sus clientes en la incertidumbre y el desamparo, v los que optaron por soluciones nacionales, habiendo gastado mucho menos dinero en el momento de la adquisición, no deberán cambiar su ERP ni su plataforma de modo compulsivo.

Ahora la pregunta es: ¿Se equivocaron los que eligieron Edwards pagando más y obteniendo menos? ¿Se podían anticipar los terremotos de quiebras, adquisiciones y fusiones del mercado mundial? Seguramente no, pero ya había para fines de los 90´ muchos ejemplos acumulados en la historia de la tecnología como para pensar que un excelente marketing no brinda seguridad al cliente, ni estabilidad a futuro de los productos (probablemente sea lo contrario). Un dicho criollo dice que no hay que confundir gordura con hinchazón.

Nadie es profeta en su tierra y los productores de ERP padecimos esta situación durante toda la década del 90. Esperemos que los habituales denostadores de los profetas locales hayan aprendido algo luego de todas las caídas y desapariciones de productos ´worldclass´; al menos que, cuando nos descalifiquen en las próximas selecciones de software ERP que realicen, no utilicen mas el mito de la permanencia de los extranjeros.

De cualquier modo la pregunta de mayor profundidad es la siguiente: ¿Por que profesionales argentinos del software se sienten menoscabados por seleccionar productos nacionales? Esto es exactamente lo opuesto a lo que por ejemplo ocurre en Brasil, donde los productos extranjeros encuentran barreras mucho mas difíciles de franquear. ¿Acaso no entienden que están escupiendo para arriba? Acaso no es claro que si en nuestro país se desarrolla una vigorosa industria del software nos terminaremos beneficiando todos? Y no estoy hablando de un mercado donde lo nacional es pobre comparado con la oferta extranjera, por el contrario. El mercado de ERP en la argentina es de los mas exigentes del mundo debido a causas históricas, y los productos ERP nacionales son en promedio bastante mejores, por ejemplo, que los americanos.

Probablemente el motivo esté relacionado con esa frase del genial Groucho Marx que dice: ´Jamás me asociaría a un club que acepta gente como yo´. Aquí quizás el pensamiento de los denostadores de lo nacional sea: ´Jamás compraría un software hecho por argentinos como yo´.
Pero podemos hacerlo, y por suerte venderlo en el exterior compitiendo con éxito contra los internacionales en mercados importantísimos como Méjico y España.

Creo que la solución está en trabajar con las nuevas generaciones, con la gente que hoy está en la universidad y aún en la escuela media, generando interacción y conocimiento, logrando que todos nos enorgullezcamos cuando alguna empresa argentina logra éxito en el exterior, del mismo modo que cuando lo hace un deportista.
Las empresas argentinas de tecnología son las selecciones de tecnólogos de la Argentina y si ganan, ganamos todos, y muy concretamente, ya que esto genera más y mejores puestos de trabajo para la industria.

 

 
   
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