Qué buscan (y no encuentran) las pyme en un sistema
de gestión
Cronista Comercial - Junio 2004
Las compañías medianas serán
la mayor fuente de ingresos para los proveedores de sistemas
de gestión empresarial en los próximos dos años.
Sin embargo, los clientes dicen que ese software tiene varias
asignaturas pendientes
Ordenar un desorden administrativo, capitalizar la empresa,
cumplir con una normativa de la AFIP o mejorar sus procesos
de negocio, son algunos objetivos que se plantean las empresas
medianas cuando deciden instalar un sistema de planificación
de recursos empresariales, conocido como ERP por sus iniciales
en inglés. Sin embargo, en el camino por alcanzar esas
metas, estos paquetes de software no satisfacen varias de
las necesidades que tienen sus clientes.
Englobadas habitualmente en el simplificador
concepto de Pymes, estas empresas fueron, en gran medida,
las locomotoras del crecimiento verificado en el último
año y medio en el mercado tecnológico de la
Argentina. Pero ese impulso, que hasta ahora se notó
en proveedores de hardware y telecomunicaciones se sentirá
cada vez más en los proveedores de sistemas ERP. En
un estudio reciente, Trends IDC afirma que las ventas de ese
software crecerán de u$s 21 millones en el 2004 a u$s
43 millones en el 2007. "Hay dos crecimientos que se
notarán mucho -dice Raúl Bauer, director de
Trends IDC-, uno por nuevas empresas que se incorporan al
uso del ERP, fundamentalmente, las empresas medianas. Otro
por los módulos que se van a ir instalando en empresas
más grandes y que los proveedores agregarán
como nuevas funcionalidades".
Una empresa mediana destina a proyectos de
esta clase entre u$s 40.000 y u$s 200.000 -también
según Trends IDC- y aunque la dispersión en
términos de inversión es grande, las coincidencias
aparecen en materia de demandas insatisfechas. Ejecutivos
de tres empresas medianas que analizaron varios sistemas ERP
en el último año las describen.
Previsibilidad
Un sistema de gestión no es algo que
se cambie todos los días. Aunque a veces, una empresa
se ve obligada a hacerlo a la fuerza. Esto le pasó
a J. Llorente & Cía, una empresa alimenticia que
comercializa la té Green Hills y yerba La Tranquera,
entre otros productos. A la hora de elegir un sistema de gestión,
optó por un producto Word Class, categoría de
proveedores internacionales en la que usualmente se incluye
a tres empresas SAP, Oracle y PeopleSoft. "El costo fue
elevado, pero se hizo el esfuerzo y valió la pena",
opina Walter Romero, Gerente de Sistemas de la empresa. Sin
embargo, el sistema One World desarrollado por J.D. Edwards,
luego de una fusión pasó a manos de otro "peso
pesado": PeopleSoft. Y el año pasado, tras una
oferta de Oracle para comprar PeopleSoft, circularon versiones
sobre una migración compulsiva entre productos de un
proveedor a otro.
Para Romero, la clave para enfrentar este tipo
de procesos "pasa por saber adaptarse a los cambios".
La inversión total en este proyecto fue de u$s 400.000.
Pero, según asegura el hombre de sistemas de Llorente,
el esfuerzo no fue vano, porque se encontró lo que
se buscaba "pudieron integrarse las plantas de producción
con información en línea para la toma de decisiones".
Costo-beneficio
Romero agrega que, en general, se busca en
estos sistemas "una solución que cubra los aspectos
legales, las funciones que requiere su industria y que tenga
un costo bien razonable para el país en el que estamos.
Esto es lo más difícil de encontrar", subraya.
Con él, coincide Carlos Saumell, un ejecutivo de la
marplatense Tienda Los Gallegos que empezó buscando
un sistema por el mismo lado que Walter Romero, los proveedores
word class pero luego de algunas cotizaciones, los descartó.
Cuando estaba claro que el sondeo se orientaba
a sistemas nacionales -un grupo en el que se cuentan proveedores
como Stradivarius, Calipso, BAS, Open Solutions, Gaci Group
o Sistemas Bejerman-, la búsqueda de referencias de
casos exitosos los llevó a BAS. Saumell recuerda que
"la negociación duró un par de meses largos,
porque nos concentramos en la financiación del acuerdo:
que finalmente se cerró en un costo total de $ 390.000,
financiado a 60 meses, en el que se incluye la actualización
de las nuevas versiones".
Saumell señala que el principal objetivo
planteado al actualizar sus sistemas era independizarse de
la rigidez de su proveedor anterior: "Teníamos
un viejo sistema modular en DOS desde el año 93 y nuestro
proveedor, la empresa Quality Soft, le había hecho
tantos cambios para mantenerlo en funcionamiento que llegó
un momento en el que dependíamos mucho de ellos. Sólo
3 personas sabían cómo funcionaba".
Aunque conoce los males de esa flexibilidad
excesiva, Saumell señala que la mayoría de los
ERP sufren el mal de la rigidez. "Te dan un modelo armado
de solución y para resolver la adaptación de
la empresa a ese sistema se necesita un equipo de Sistemas
de 50 personas. Esto es algo muy complicado para una empresa
mediana. Sin embargo, es necesario hacer un esfuerzo de adaptación.
La mayoría de las empresas de nuestro rango tiene una
cultura de sistemas a medida y trata de eternizar esa comodidad,
algo que no es compatible con una mejora en la funcionalidad",
reconoce.
Suavidad en los cambios
Es que cada empresa tiene particularidades
en su ciclo de negocios. Tienda Los Gallegos factura la mayor
parte de sus $ 14 millones anuales en la temporada veraniega
y en vacaciones de invierno. Pero, en esos meses, la administración
está prácticamente parada. En cambio, durante
el año el proceso es opuesto. Por eso, la implementación
del software se lleva a cabo en forma gradual, entre enero
y noviembre de este año. La puesta en marcha del software
BAS ERP se hizo por áreas del negocio: en verano se
instaló en Administración, en julio, Compras
y Stock y antes de fin de año se instalará en
la sección Ventas.
El diseño del proceso de implementación
es clave para que los cambios que provoca un sistema ERP no
impacten el funcionamiento del negocio.
Marcelo Martín, gerente general de Ubicar
SA, empresa dedicada al recupero de vehículos que factura
u$s 8 millones al año, estaba decidido a informatizar
su gestión con un sistema ERP. "En el ´99,
cuando arrancamos, ya sabiamos de antemano que sin un software
de gestión, este negocio no se podía hacer.
Habíamos visto cómo la competencia de embrollaba
con la gestión de los contratos con las compañías
de seguros, un segmento en el que somos líderes",
señala.
Sin embargo, la implementación del ERP
Calipso, en el que Ubicar invirtió u$s 150.000, fue
trabajosa. "Al principio pensaba que me había
metido en camisa de once varas porque estábamos muy
acostumbrados a los procesos manuales, pero luego quedó
claro que era un problema de adaptación nuestro",
recuerda Martín.
Hoy, superado el proceso de cambios, el ejecutivo
está satisfecho con el software. "Nos permite
ofrecerle a nuestros clientes, las aseguradoras, reportes
sobre el estado de cada uno de sus asegurados en forma eficiente
y prolija. Es una ventaja competitiva", concluye.
Queda claro que los proveedores de ERP
deben satisfacer algunas demandas insatisfechas de las empresas
medianas. Un segmento de mercado que será una de sus
principales fuentes de ingresos en los próximos años.

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