Demanda de software ERP
Bloggers Report - Mayo
2004
El software de gestión corporativa
–más conocido por su sigla en inglés:
ERP- se está convirtiendo en una nueva estrella en
el firmamento del negocio informático en la Argentina.
Hoy mueve US$ 21 millones y en el 2007 llegará a US$
43 millones anuales. Es una demanda que favorece sobre todo
a los proveedores nacionales.
“Para nosotros fue una sorpresa”, dijo hace un
par de semanas Raúl Bauer, de Trends Consulting-IDC
Argentina al adelantar a Bloggers Report algunas de las conclusiones
de su encuesta sobre software de gestión corporativa.
Lo que los consultores no esperaban encontrar era que la demanda
de software y servicios ligados al ERP fuera uno de los principales
rubros informáticos en los que las empresas medianas
tienen previsto invertir.
Según el consultor, el estudio detectó dos tendencias
simultáneas. Por un lado, los vendors tradicionales,
los world class, “han saturado su posibilidad de instalar
nuevas aplicaciones en las grandes corporaciones que es el
mercado para el cual ellos tienen producto”, por lo
cual buscan llegar a las empresas medianas. Por otra parte,
varios de los proveedores nacionales que abastecen a las PyMEs
comienzan a abordar al segmento corporativo medio, particularmente
“porque en las pequeñas empresas hay proveedores
como Tango y Bejerman que tienen más aceitado el negocio”,
dice Bauer.
Del lado de la demanda, la ecuación se completa con
una tendencia de las empresas medianas a mirar con cierto
cariño a los proveedores nacionales. “Hay una
tendencia casi ideológica. En la década del
90 todo lo que fuera importado era bueno, ahora es diferente
y comienzan a considerar la posibilidad de utilizar un producto
local”, explica Bauer. También aparece Linux
como una opción creciente, aunque “todavía
no podemos decir que sea una tendencia”, explica el
hombre de IDC.
Puestos a clasificar a las empresas, los investigadores de
Trends Consulting incluyen tres categorías: World Class,
Internacionales no-world class y nacionales. En la liga mayor
juegan Oracle, PeopleSoft, SAP y Adonix (Meta4); en la liga
internacional no tan grande estarían Sonda, Grupo Softland,
QAD, Microsiga, Microsoft (Great Plains) y Baan. Entre los
nacionales ubican a Calipso, CWA/Stradivarius, BAS, Bejerman,
Tango, Open Solutions, Intersoft, Sofware America, Algolic,
Neuralsoft y Waldbott, entre otros. Lo interesante es que
por un lado las empresas medianas aparecen como fuertemente
demandantes de software y servicios ERP y por el otro las
empresas internacionales y las locales presionan sobre el
segmento para quedarse con la mayor porción del negocio.
“Unos presionan desde abajo y los otros desde arriba”,
grafica Bauer.
Grandes y pequeños
Si hay algo en lo que los proveedores coinciden con el estudio
de IDC es en que la demanda de las empresas medianas viene
creciendo significativamente y dentro de dicho crecimiento
le toca un lugar a las soluciones basadas en Linux. Pero todo
se vé diferente según el lugar desde el que
se mire. Para Leandro Gimeno, CEO de Progress, “la demanda
de Linux está creciendo inclusive en el mercado de
las empresas grandes”. Y cita como ejemplo a la Empresa
Provincial de Energía de la provincia de Santa Fé,
un cliente suyo. Atribuye importancia en la decisión
de migrar a Linux la razón de costo. Y aprovecha para
decir que sus partners brasileños –Datasul- también
estáncreciendo en el mercado mediano local.
En cambio Juan Dabusti de Meta 4, otro jugador de los grandes,
sostiene que “para la elección del ERP la consideración
del sistema operativo no resulta relevante”. Dice que
las empresas prestan mayor atención a los costos de
licencia, mantenimiento y servicios, un factor que obliga
a los proveedores de aplicaciones a “adaptarse a una
caída mundial de las licencias de software y preparar
una oferta “adecuada a la realidad de los diferentes
mercados”. Una opinión que refuerza los dichos
de Bauer.
Entre los proveedores nacionales de ERP, Pablo Iacub, de Calipso,
dice que hoy “los grandes demandantes son empresas pequeñas
y medianas que en gran parte estaban muy rezagados a nivel
tecnológico ya que pasaron la década del 90
luchando a brazo partido simplemente para permanecer. En cambio,
las grandes empresas no la pasaron tan mal y en general se
actualizaron”. Para Iacub, un hombre que se enfrentó
con Microsoft cuando la empresa de Bill Gates compró
Great Plains, “en la plataforma Linux los costos son
significativamente inferiores. La diferencia comienza por
el sistema operativo pero sigue con evitar comprar Office,
SQL Server, Terminal Server y otros productos”, dispara.
Por su parte Roberto Potlinski, de Graci Group, coincide también
con IDC al señalar que como producto “lógico”
de la reactivación de la industria, “las empresas
PyME están recurriendo a empresas nacionales”
a la hora de buscar una solución integrada de gestión.
El matiz aparece también en Sistemas Bejerman una empresa
que atiende sobre todo al segmento pequeño, con fuerte
foco sobre los estudios contables. Su gerente Comercial, Enzo
Puma, dice que en el segmento PyME los costos de la plataforma
“no tienen una incidencia determinante, porque la cantidad
de puestos de trabajo es pequeña, con lo cual Linux
pierde su principal ventaja”. Admite, en cambio, que
las soluciones nacionales son vistas ahora con mayor atención
por los clientes. El fenómeno detectado por IDC, que
augura un futuro promisorio para las soluciones ERP en los
próximos tres años parece provocar coincidencias
entre los proveedores. Pero Miguel Calello, de Open Solutions,
marca una diferencia: “En la demanda de ERPs en el mercado
argentino hay dos movimientos cruzados. Por un lado las empresas
medianas grandes, que en la década pasada optaron por
un ERP internacional, hoy están evaluando la posibilidad
de migrar a un sistema nacional, en una suerte de ‘downsizing’
que les permite bajar costos en mantenimiento. Y en algunos
casos ya tomaron la decisión”, aclara. Por otro
lado, el empresario sostiene que entre las empresas medianas
más chicas y las pequeñas el proceso es inverso.
“Muchos no se tecnificaron en la última década
o lo hicieron con productos ERPs de bajo costo, pensados para
microemprendimientos, con escasa funcionalidad y que hoy no
pueden acompañar el crecimiento de la empresa”,
asegura.
Táctica y estrategia
Hecho el diagnóstico, cada empresa tiene su receta
para abordar a los clientes pequeños y medianos. “Los
más chicos siempre tuvieron una política de
bajar costos, pero en tiempos de vacas gordas los clientes
elegían a los proveedores más grandes, porque
no era una variable que definiera una compra. Ahora también
los world class y los otros internacionales están adaptando
su oferta con soluciones más estandarizadas, con menores
posibilidades de customización y funcionalidades reducidas,
que se instalan más rápido”, dice Bauer,
quien considera que una de las principales razones por las
cuales los world class siempre fueron caros es “la tendencia
a asociarsecon grandes consultoras que llegaban hasta a triplicar
el costo”. La estrategia de Progress es, según
Gimeno, “apostar a ofrecer el TCO (Total Cost of Ownership)más
bajo del mercado”, además de reducir algunos
rubros. Por ejemplo, “no cobramos los cambios de plataforma,
de manera que un usuario puede migrar de un sistema operativo
a otro sin ningún costo”. También en la
administración del software: “Nosotros, como
base de datos, requerimos una administración casi nula”,
dice y cita como ejemplo a otro cliente, Urgencias Médicas.
Por su parte Dabusti dice que “Meta 4, además
de Oracle, fue uno de los pioneros en adaptar sus costos de
mantenimiento a los precios locales, y como estrategia global
instaló un centro de desarrollo de sus productos con
sede en Buenos Aires, aprovechando la ventaja competitiva
de los salarios locales”. Entre tanto Potlinski dice
que para GaciGroup la estrategia es que el producto sea “muy
escalable, sencillo de parametrizar y de rápido aprendizaje”.
Y, como si hubiera escuchado a Bauer, aclara: “Además,
se requiere una dotación mínima de consultores
y usuarios clave”, como argumento para bajar costos.
Con la misma idea, Puma, de Bejerman, dice que entre las PyMEs
“es mucho más determinante que la plataforma
el problema de la eliminación de los costos ocultos
que surgen de implementar soluciones que no cumplen con las
expectativas del cliente”.En la misma línea,
Calello dice que Open Solutions tiene como estrategia “partir
de las necesidades del cliente y no de la oferta del proveedor
para optimizar la inversión del cliente”. En
cambio resta importancia al crecimiento de Linux, no porque
no lo haya detectado sino porque su producto ERP (Condor)
opera tanto en Windows como en la plataforma del pingüino.
Sobre el mismo tema, Iacub nuevamente elige munición
gruesa: “Nuestra propuesta para bajar los costos de
implementación son brindar un producto mucho más
flexible y completo. Mientras nuestros competidores en su
gran mayoría dependen de SQL de Microsoft u Oracle,
Terminal Server o Cytrix, nosotros podemos utilizarlos o prescindir
de ellos para adoptar opciones como Linux, Solaris o DB2”,
dice.
Entonces, ¿Quién lo tiene?, Ante la pregunta
acerca de las ventajas y desventajas del software nacional
frente al internacional, cada maestro tiene su recetario.
Gimeno sugiere que antes de hacer una evaluación, cada
cliente tiene que considerar más de un factor. Entre
otras cosas, dice que debe revisarse el costo del soporte
del sistema operativo, la inversión en hardware, el
TCO de la base de datos, la portabilidad de código
y las propias características del ERP: Deben evaluar
la funcionalidad, la flexibilidad frente a los cambios del
negocio, la especialización vertical del mercado, la
implementación y la localización. “Entendemos
que el origen de un aplicativo podrá ser más
o menos competitivo dependiendo de la funcionalidad que dicha
aplicación cumpla frente a los requerimientos del usuario
final. No hay una fórmula aritmética exacta”
para tomar la decisión, arriesga.
Para Dabusti las ventajas y desventajas del software puede
venir dada en que los locales “consideran a la licencia
como un commoditie y hasta muchas veces regalan la licencia
para generar base instalada”. Como contrapartida, dice
que “la investigación y el desarrollo de los
world class permite mantenerse en el ‘information edge’
(o sea: en el más alto nivel internacional) además
de generar nuevas funcionalidades que replican conocimientos
de empresas globales”. Un argumento que sus competidores
locales desechan.
Iacub opta por la ironía: “Una propuesta nacional
tiene muchas desventajas, porque no brinda al personal del
cliente la posibilidad de viajar por los países del
primer mundo para tomar cursos o como premio al consumo de
sus servicios; no permite a los CEOs presumir del poder de
compra de su compañía; no ayuda a los empleados
de la empresa a aprender otros idiomas tratando de descifrar
las pantallas y manuales en alemán; no amplía
los horizontes culturales de la gente de sistemas como las
que logran cuando tienen que explicar las actualizaciones
impositivas argentinas a un soporte sueco y le permite al
empresario manejar la empresa como él considera, sin
obligarlo a hacerlo como lo hacen en Pensilvania o Hamburgo”.
Una idea que parece compartir Puma, quien cita como ventaja
el costo de licencia “adecuado a la paridad cambiaria,
el menor tiempo de respuesta frente a los frecuentes cambios
en la legislación”, entre otras ventajas.
Sin apelar a la ironía, Potlinski dice que entre otras
ventajas el software nacional tiene costos más bajos
en licencias y mantenimiento y tratan con mayor rapidez los
cambios legales e impositivos locales. Como desventaja, dice
que “las nacionales damos la imagen de mayor fragilidad
ante los vaivenes de la economía, pero durante la última
crisis quedó claro que es sólo una imagen, porque
los que se fueron eran internacionales”. Si, es cierto,
termina con una ironía, como su colega de Calipso.
La opción está planteada y los clientes son
los encargados de la elección. Veremos cuál
es el veredicto cuando comiencen a aparecer los balances del
año próximo.

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